El Agua en el Área Metropolitana de Guadalajara; la Historia de Siempre

Por: Ing. Josué Daniel Sánchez Tapetillo

Experto en temas enfocados en la gestión del agua más de 20 años laborando en el sector privado, público y la docencia. Consejero Ciudadano Metropolitano por el municipio de Zapopan

El agua en el Área Metropolitana de Guadalajara: la historia de siempre, obras inconclusas y cisternas vacías.


Alrededor del 70% del abastecimiento de agua para el Área Metropolitana de Guadalajara proviene de 2 fuentes superficiales, las que, contrario a lo que ocurre con las de origen subterráneo, son altamente sensibles a las variaciones en la precipitación inducidas por los fenómenos climatológicos. Por ello, no causa (o no debería causar) sorpresa el que este año una de esas 2 fuentes, la presa Elías González Chávez (conocida como Calderón), que aporta el 14% del agua para la metrópoli, se haya secado y este causando estragos en este estiaje tan caluroso.

La otra fuente, el Lago de Chapala, que aporta cerca del 60% de nuestra agua, se encuentra hoy poco arriba del 50% de su capacidad, y está en su nivel más bajo desde 2015. No es novedad que este Lago tenga periodos de niveles bajos. En el siglo pasado tuvo al menos 3 periodos críticos, en los años 1954 - 1955, 1990 – 1991 y 2001 – 2003.

Dados estos antecedentes, hay que decir las cosas tal cual son: una de las ciudades más importantes del país, está con frecuencia en el filo de la navaja en cuanto a su viabilidad como lugar habitable. Y a pesar de ello, siempre que se repiten estas temporadas de escasez, nos encuentran distraídos, sin estar preparados para afrontar el nuevo periodo de dificultad. Esta vez no fue la excepción.

El 15 de marzo, el gobernador declaró que desde hace 1 año se conocía la situación crítica de la presa de Calderón, y que se preveía que el almacenamiento alcanzaría para aportarle agua a la ciudad al menos hasta el temporal de lluvias 2021. Pero antes, en octubre 2020, reconocía que el volumen restante en la presa alcanzaría a lo sumo para los 2 primeros meses del año. 


Por otro lado, siempre se ha asumido desde el gobierno, sea del partido político que sea, que la ciudadanía tiene poco o nada que aportar o hacer en la materia. Tampoco en ese aspecto hubo sorpresas: transcurrieron casi 5 meses desde que se reconoció que la crisis era inevitable, y en lugar de sumar a la población a una posible estrategia de combate contra el grave problema que se avecinaba, promoviendo el ahorro y la reducción del consumo, se apostó todo a una gran obra (la terminación del Acuaférico) que aún hoy no está concluida. Las consecuencias: cientos de colonias, zonas topográficamente altas y edificios de departamentos dejaron de contar con el servicio de agua por semanas.

Es la historia de siempre: tratándose de agua, los tomadores de decisiones creen que la solución debe ser a base de grandes obras, las cuales siempre han quedado a medias. Entre 1984 y 2021 hemos recorrido un largo trayecto para terminar llegando cada vez al mismo sitio de donde partimos. 

El camino comenzó con el acueducto Chapala–Guadalajara, de 42 km, que consistía de 2 ductos paralelos que permitirían su operación y mantenimiento adecuados. Solo se construyó uno, a mediados y finales de la década de los ochenta. En los noventa, se dio inicio al sistema La Zurda–Calderón, con la construcción de las Presas Elías González Chávez y El Salto; ambas se concluyeron, pero solo la primera con un acueducto para traer el agua al norte de la ciudad. La segunda, a pesar de estar terminada, jamás ha operado, y nunca se construyeron las presas La Zurda I y II. 

Después, en 2005, dio comienzo el peregrinar de ya casi 16 años de la presa El Zapotillo, cuya obra está inconclusa y entrampada jurídicamente, y no hemos visto una gota de agua, a pesar de los varios miles de millones de pesos invertidos. Algo similar ha ocurrido con el sistema Purgatorio.

En ese mismo periodo de 37 años, y por tener la mira puesta en las obras monumentales, nunca se han volteado a ver medidas de menor envergadura, pero que bien podrían tener un impacto significativo en la manera en que usamos el agua en esta ciudad, ello dentro del marco de una gestión integral de ese recurso, en la que participen activamente e incidan en la toma de decisiones quienes la usan. En pocas palabras, democratizar su gestión. ¿Cuándo buscaremos reducir el consumo, las fugas, el reúso del agua? ¿Cuándo le daremos el trato que merece como recurso imprescindible para la vida?

El cambio climático es, hoy por hoy, la amenaza más grande que enfrenta nuestro planeta, y sus peores consecuencias pueden reflejarse negativamente en la disponibilidad de nuestros recursos hídricos. Aún estamos a tiempo de dar un golpe de timón y aspirar a la resiliencia hídrica para Guadalajara. Eventos como los de estos días no deberían repetirse en el futuro, pues el número de afectados será cada vez mayor.

Este debería ser el último llamado. ¿Será escuchado o encontrará oídos sordos?

Comentarios

  1. Hay un caso de éxito en el Centro del Estado de Sinaloa llamado FABRICAS DEL AGUA DEL CENTRO SINALOA IAP. A la orden si se quiere conocer este Modelo de Intervención ciudadana!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario